—Mi hermana tuvo una emergencia —dijo Julián, con una sombra de pánico en los ojos—. Tienes que ayudarme.
Cada vez que Julián mencionaba las proyecciones trimestrales, el bebé respondía con un balbuceo ensordecedor.
—¡Elara! —la voz de Julián, su jefe, retumbó desde la oficina principal.